Nota
A través del tono morado, el llamado “Día Púrpura”, cada 26 de marzo, busca animar a la gente a conocer más sobre el trastorno neurológico conocido como “epilepsia” para que todas las personas que lo poseen tengan mayores y mejores oportunidades dentro de la escuela, trabajo y medio social.
De acuerdo a la información proporcionada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en febrero de 2018 la epilepsia es “Es una de las enfermedades conocidas más antiguas, y ha estado rodeada de temores, desconocimiento, discriminación y estigmatización social durante siglos”.
Sin mirar distinción la epilepsia afecta a personas de todas las edades; se estima que en todo el mundo son alrededor de 500 millones de personas que lo poseen de los cuales el 80% viven en países de ingreso medio y bajo.
La epilepsia consiste en descargas eléctricas excesivas de grupos de células en diferentes partes del cerebro (convulsiones), y pueden ir de episodios breves de ausencia o contracciones musculares hasta convulsiones prolongadas y graves, se pueden generar de forma parcial o generalizada y se presentan a través de los movimientos involuntarios acompañados en algunos casos de pérdida de la conciencia y del control de los esfínteres.
La OMS señala también dentro de sus estimaciones que “se diagnostican anualmente unos 2,4 millones de casos de epilepsia. En los países de altos ingresos, los nuevos casos registrados cada año entre la población general oscilan entre 30 y 50 por 100 000 personas. En los países de ingresos bajos y medianos esa cifra puede ser hasta dos veces mayor”.
¿Se puede prevenir la epilepsia?
Se han identificado dos clases de epilepsia, la primera es la idiopática, la cual afecta a 6 de cada 10 personas diagnosticadas, no tiene una causa identificable a diferencia de la secundaria o sintomática que se desarrolla por las siguientes causas:
-daño cerebral por lesiones prenatales o perinatales (por ejemplo, asfixia o traumatismos durante el parto, bajo peso al nacer);
-malformaciones congénitas o alteraciones genéticas con malformaciones cerebrales asociadas;
-traumatismos craneoencefálicos graves;
-accidentes cerebrovasculares que limitan la llegada del oxígeno al cerebro;
-infecciones cerebrales como las meningitis y encefalitis o la neurocisticercosis;
-algunos síndromes genéticos;
-tumores cerebrales.
Para la epilepsia sintomática se pueden tomar las siguientes medidas preventivas:
-La prevención de los traumatismos craneales es la forma más eficaz de evitar la epilepsia postraumática.
-La atención perinatal adecuada puede reducir los nuevos casos de epilepsia causados por lesiones durante el parto.
-El uso de medicamentos y otros métodos para bajar la temperatura corporal de los niños con fiebre puede reducir las probabilidades de convulsiones febriles.
-Las infecciones del sistema nervioso central son causas frecuentes de epilepsia en las zonas tropicales. La eliminación de los parásitos y la educación sobre cómo evitar las infecciones pueden ser eficaces para reducir la epilepsia en estos entornos.
Bibliografía
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs999/es/